domingo, 9 de enero de 2011

Y que conozca las palabras que jamas le voy a decir.

El héroe sin nombre. 
Tal vez la razón de “lo impronunciable” sea el miedo. Porque el amor es, desde siempre, una suerte de garras llenas de discursos inadecuados donde uno de los puntos más altos se sitúa en el capítulo dedicado al compromiso. Palabra esta última con aliento a severidad, palabra que limita y aprueba como si fuera un contrato comercial leonino. Quizás el problema resida, como fatalidad semántica, en el uso abusivo de una palabra que ha sido llevada, por ese mismo exceso, hasta los extremos de su significado, y entonces ya sea difícil encontrarle un sentido. Es posible que decir te amo o la amo, o lo amo, tenga hoy el valor ritual de “lo siento”, “buenos días” o “buena suerte”, meros engrudos de cortesía y buena voluntad. Probablemente, si uno no habla de amor, si uno elude la presión invocativa que el término contiene, quizás esté amando de verdad, y sin “saberlo”, sin “proponérselo”. Paradójicamente, sería preciso entonces no nombrar al amor para que el amor exista. No lo nombremos.
Rodolfo Rabanal.

martes, 14 de diciembre de 2010

I owe you nothing, and you're nothing to me. Thank you for curing me of my ridiculous obsession with love.

Los escandalos de Crome.
¡Salud, doncella del Claro de Luna! ¡Novia del Sol, adiós!
Como las plumas brillantes caídas del vuelo de un ángel,
duermen en la más mística celda de mi corazón
los recuerdos de la mañana, los recuerdos de la noche.

Aldous Huxley.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El desmitidicador argentino

El deseo, propiedad intelectual exclusivamente humana, es una mano que la mente proyecta desde la cabeza y extiende a través del espacio hacia el objeto deseado con la intención de alcanzarlo y hacerlo propio. Cuanto mas fuerte es el deseo mas se materializa su cumplimiento, pero normalmente, debatiéndose en el implacable océano del desaliento, en la atmósfera yerta del desencanto, el fantasma espiritual de esa mano psicofísica no alcanza a aparecer o queda hecha un muñón a mitad de camino, manca, incumplida, sin agarrar lo que desea. Entonces, como informes vendajes en la memoria, como desprolijos esparadrapos que hace el olvido, quedan para siempre los deseos no cumplidos. 

jueves, 11 de noviembre de 2010


Años
Quién hubiera dicho que buscaba en los huérfanos la tristeza de tus ojos ciclotímicos,
en los padres primerizos, tu pecho de gorrión anémico,
en los adictos, tu romántica palidez tuberculosa,
en los desnutridos, la escasez de tu cuerpo,
en los podólogos, tus manos albas de pianista,
en los enterradores, la languidez mortuoria de tu aspecto.

Quien hubiera dicho que, en todos estos años, buscaba en los tangueros tu prepotencia de primera guitarra,
en los asesinos, tu astucia de zorro blanco,
en los piratas, tu rebeldía de niño bueno,
en los suicidas, tu hambre de afecto,
en los ladrones, tu sigilo de gato pardo,
en los bibliotecarios, tu seriedad de príncipe destronado.

Pensar que todos estos años te busqué, creyendo que te encontraba, en las sombras de las dudas de los rincones de mi alma,
en la alegría melancólica de los amigos trasnochados de parrandas,
en el cuchillo de agua helada de las cinco de la mañana,
en el palpitar de tribu de los tambores del alba,
en el fondo teñido de sangre de las copas vacías de vino,
en el amor de gato de los hombres de corazón mezquino.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Happiness is a warm gun.

El otoño del patriarca.
Lo que nos hizo pensar que era cierta la leyenda corriente de que el plomo disparado a traición lo atravesaba sin lastimarlo, que el disparado de frente rebotaba en su cuerpo y se volvía contra el agresor, y que sólo era vulnerable a las balas de piedad disparadas por alguien que lo quisiera tanto como para morirse por él.
 Gabriel García Márquez.

sábado, 30 de octubre de 2010

Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí.

No soy cociente de la dimensión de mi propia cobardía. Solamente veo la punta del iceberg. Y va a ser un iceberg enorme.

jueves, 21 de octubre de 2010