martes, 11 de noviembre de 2008

I do believe in fairys


Esta era una historia sobre un niño que no quería crecer, para convertirse en hombre. ¡Tan parecido a los cuentos de los hermanos Grimm! Tenia sangre, crueldad y tensión sexual.

A veces me siento Peter Pan, y como él me siento sola e incapaz de amar, y a veces me olvido y vuelo con polvo de hadas. A veces me siento el Capitán Garfio, y huyo temerosa si escucho sonar algún reloj. Y a veces me siento Wendy, y cuento cuentos para los niños perdidos y los piratas.

En la historia todo termina con un dedal y un malo muerto, pero es alto el precio que hay que pagar para ser siempre un niño.

Algunas veces creo que vivir puede ser una gran aventura.

3 comentarios:

lobo dijo...

.

Vivir es un gran juego, mi querida ángel... Nunca se gana ni se pierde ya que la vida está mutando tanto continuamente que hasta nos marea.

¿Querés amar? no lo intentes, el amor aparece cuando uno está desprevenido, eso lo hace tan encantador como mortifero.

"Dejá volar tu mente y el cuerpo la seguirá"

Con respecto a tu anterior comentario sobre tu cuento y su orientación, yo creo que als palabras no tienen sexo y de ahí es que pueden llegar tanto a un hombre como a una mujer, la fantasia y el deseo de soñar lo tenemos todos.

Besos miles y hasta luego.

Facu

carmela dijo...

A mi me gusta pensar lo de la aventura. Elige tu propia aventura, como esos libritos de otra época. En esos yo siempre fallaba. Siempre elegía la opción equivocada y me mataban rápido.
Lo bueno es que en la vida, elijo mejor. (casi siempre)


besoo

arcas dijo...

buen concepto...me he sentido asi muchas veces!!